Aterrada me encuentro viendo las imágenes del dictador Gadafi y el fin que le ha quedado. No juzgo ni entro a opinar en su vida ni en su muerte. Pero a pesar del odio que haya podido generar me produce pudor y miedo el morbo que se masca y como puede uno después de muerto ser ultrajado, humillado y casi violado. Me inculcaron el respeto a la muertos, pero no el respeto por miedo, si no porque tanto el origen, nacimiento, como el fin, la muerte, es un paso en el proceso de la vida que tiene que tener su 'tiempo', su 'momento' y necesita, por qué no, su grado de misterio.
Me produce vergüenza ajena, ver como se muestran imágenes sin recato alguno, no ya sólo de Gadafi, si no de niños moribundos, que sinceramente, no creo que remuevan las entrañas para otro fin que no sea solamente encoger el alma, aún recuerdo cómo con la campaña televisiva contra el exceso de velocidad en los automóviles hubo quejas a nivel nacional...¿y ahora, quien defiende a los muertos, a los moribundos, a los que en un momento de dolor no es consciente de que es grabado y utilizado?...
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